Tus Promesas
Gracias Señor, por tu enseñanza tan verdad hoy como hace siglos, enseñanza que rompe los moldes humanos y nos empuja a verte en todos, más allá del intelecto, los apellidos, la posición y todas aquellas preconcepciones a las que tan frecuentemente nos aferramos. Gracias, Maestro, por tu gracia, la gracia de verte actuando de nuevo, cada día, en cada ofrenda de perdón, en cada persona que comparte su pan con el que menos tiene, en cada caminante que vuelve sus pasos hacia tí y se llena de tu paz y tu alegría.
Gracias, Jesús, por el don que nos has dado de entrelazar armonías y palabras, de tejer canciones y unir nuestras voces para proclamar tu amor y tu grandeza. Y finalmente, gracias por todos aquellos que a través de nuestra música sentirán, como nosotras, crecer su deseo de ir tras de tus huellas, y alimentados por tu voz que no deja de llamarnos y animarnos a lo largo de nuestra cotidiana historia, te dirán a pesar de las dudas y el miedo:
¡Porque estás en mi vida, quiero seguir creyendo!


