La pasión de Cristo
August 17, 2009 by Ana Lucía Vlieg Paulin
Filed under Reflexiones y Poemas
Celebramos la Pasión de Cristo año tras año. Y pensamos que estamos celebrando ese intenso tiempo desde que fue entregado hasta su muerte en cruz. Sin embargo, habríamos de celebrar Su pasión, Sus pasiones, sin las cuales la otra, la habitual nunca hubiese llegado. Dar gracias y glorificarlo por su pasión abrasadora; esa que lo llevó hasta las últimas consecuencias del amor y esa que le dio la victoria sobre la muerte. Él, Dios hecho hombre, nos reveló que Dios es apasionado, y nos quiere gente apasionada por la vida, por aliviar el sufrimiento, la soledad, el miedo de los otros, apasionados por su Reino.
Celebro su pasión que el anciano Simeón ya vislumbró desde el principio, cuando dijo que el niño sería signo de contradicción, que serviría para que quedaran al descubierto los pensamientos de muchos en Israel. Celebro su pasión cuando a los doce años eligió encargarse de los asuntos de su Padre, abrazó apasionadamente la causa de Dios, y se atrevió a hacer preguntas, a investigar, a comenzar un camino tal vez de forma poco tradicional, pero muy suya. Celebro su pasión por entender, por ser fiel al Padre, en el Jordán, en el desierto, y luego de vuelta a Galilea. Fue su pasión por el proyecto del Padre que lo hizo vencer las tentaciones y reconocerse camino, verdad y vida.
Celebro, sobre todo, su pasión por la gente. Su voz fue una voz apasionada, su palabra era fuego en la denuncia y agua refrescante de misericordia que limpiaba las heridas del corazón. Pasión por rescatar a los que la sociedad consideraba perdidos, pasión por denunciar a los que se consideraban por encima de toda mancha, pasión por amar a los que nunca se habían sentido amados, pasión porque la gente entendiera que el Dios de la misericordia, la fuerza y la ternura estaba entre nosotros. Pasión allá en el templo porque la casa de Dios fuera lo que tenía que ser, casa de puertas abiertas, casa de fiesta, la fiesta del amor, anticipo del banquete que Él preparará en el que enjugará todas las lágrimas, y no un mercado donde se negociaba con la fe de los que venían confiados a ofrecer sus dones. Y pasión por servir, sin falsas humildades, reconociendo quién era: “Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy.” Pero dando al servicio pleno sentido, no humillación sino entrega voluntaria, amor manifestado en lo concreto. Pasión por la verdad, por lo que ha visto en nosotros de bueno, de milagro, de posibilidad…
Perdónalos, porque no saben lo que hacen, porque no saben lo que pueden hacer, porque no entienden que Tú los creaste para vivir en ti, libres y fuertes, con tu fuerza que no se complace en destruir sino en levantar, no en herir, sino en restaurar. Pasión a la que Su Padre apasionado respondió con la victoria de la pascua; para que siga hablándonos del Reino, para seguir creyendo en su esperanza, para seguir ardiendo con su fuego…
Gracias porque a través de la historia quisiste, Señor, encontrarte con tantos apasionados que abrazaron tu senda: la que te dijo ardiente y jubilosa que proclamaba Su alma tu grandeza, los que dejaron redes y barca para ir tras de ti, la que muy de mañana te vio resucitado en aquel huerto y anunció sin temor que estabas vivo, la cananea que Te robó un milagro a fuerza de insistencia, y todos los anónimos y anónimas que hoy te ofrecen su lucha cada día por vivir tu pasión, por celebrarla al calor del hogar, en las ruidosas calles, en el trabajo lento y rutinario…
Celebrar Tu pasión, eso queremos, porque sin ella no habría habido nada, ni llegada a Belén, ni paso en Galilea, ni calvario, ni cruz, ni tu victoria que nos llena la vida de sentido. Celebrar Tu pasión, en estas fechas, y arder con tu pasión el año entero.



aurora de vlieg on Sat, 2nd Jan 2010 6:06 am
Ana Lucía:
Cada vez que puedo trato de leer este artículo tan profundo y siempre encuentro nueva luz en él, no hay duda que has sido regalada inmensamente con esa percepción que sólo Dios da, ya que puedes apreciar los aspectos espirituales y de la vida bajo otra dimensión, cada una de tus composiciones nos pone ante hechos que a nosotros se nos escapan, pero tú tienes una misión que debes seguir cultivando y permitiendo que otros como nosotros podamos seguir creciendo a través de esa hermosa luz que el Espíritu Santo te inspira.
Un gran beso. Eres todo un regalo
Tu mami.